La familia hiperprotectora

Cuando la protección en exceso se vuelve un problema

En los últimos años, esta modalidad de relacionarse como familia ha permeado, principalmente en la cultura mexicana. Nos referimos a este tipo de familia pequeña, cerrada y muy protectora.

En este modelo de familia los adultos sustituyen continuamente a los jóvenes, hacen su vida más fácil, intentan eliminar todas las dificultades, hasta intervenir directamente haciendo las cosas en su lugar, de manera cada vez más frecuente hasta que el o la adolescente se ven enfrentados a un mundo donde no tienen ninguna dificultad que enfrentar, lo que en apariencia podría parecer razonable a los padres (dado que para algunos de ellos, sus hijos no saben enfrentar muchas de estas dificultades) y para los adolescentes, dado que en apariencia el no tener dificultades hace la vida más sencilla pero, nada más lejos de la realidad dado que se ha observado que, detrás de los adolescentes y de los jóvenes adultos presentados como “problemáticos”, aparece muy a menudo un clima familiar y social hiperprotector.

Los padres que nos consultan en realidad están genuinamente preocupados, y aunque son dulces con sus hijos, cálidos, protectores y amorosos, también acuden a ayudar inmediatamente a sus hijos ante la más mínima dificultad (en aspecto como la salud de sus hijos, sus hábitos alimenticios, su aspecto físico, el éxito que puedan tener o su desempeño en los deportes o en sus relaciones sociales, solo por mencionar algunos), preguntándoles a los hijos sobre estas y otras dificultades que tengan o que pudieran llegar a tener.

El exceso de ayuda de parte de los padres limita el desarrollo de los hijos

Mientras en el desarrollo psicológico de un bebé es importante contar con la asistencia rápida y el apoyo incondicional de los padres, conforme el crecimiento se da, los retos, desafíos, obligaciones generan estructura, aprendizajes, y genuinamente un sentido de autoestima al tener la sensación de la superación de dichos retos.

Sin embargo, en estas familias, los intentos de los hijos por tratar de asumir estos retos son directa o indirectamente desalentados, al ser dulcemente recompensados con una vida libre de obligaciones y retos. Su madre regularmente es una excelente madre endulzando su vida de esta manera y su padre, más que alguien que le provea de estos retos que le ayuden a conquistar esta confianza en sí mismo, se convierte en un amigo.

Esto puede llegar a generar conflictos tales como: falta de responsabilidad en sus acciones como tareas personales o escolares para las que con frecuencia pide ayuda, y otros conflictos más en lo que con regularidad no puede contar con ayuda de sus padres: sus relaciones sociales (que pueden volverse conflictivas o peligrosamente escasas). Hay otras dificultades, como la relación consigo mismo: se enoja o se frustra constantemente porque a pesar de que le han ayudado en todo, no le auxiliaron en algo importante: como resolver las cosas por sí mismo dándose el tiempo y esfuerzo necesarios para obtenerlo.

La consecuencia más dañina de la familia hiperprotectora es que el hijo, en esta fase crucial de su autoconstrucción, puede ser obstaculizado en la construcción de la autonomía y sentido de independencia que debería ser el cimiento de su integridad psicológica. Todo esto tiende a producir personas cada vez menos responsables y capaces de asumir en primera persona el peso de sus vidas y es ahí donde la terapia breve puede ser de ayuda.

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La Terapia Breve puede aplicarse de manera individual, en parejas, y en familias, con la flexibilidad necesaria para ayudar a los consultantes a utilizar sus recursos internos existentes y alcanzar sus metas personales.

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