Peleas en la pareja y la necesidad de asistir a terapia
Las peleas en la pareja son inevitables
Podría decirse que las discusiones en una relación de pareja son inevitables. Pero el problema no radica en la discusión misma sino en la manera en que se discute.
La discusiones en la pareja pueden resultar útiles
Aunque muchas veces tengamos la idea de que una pareja no debe discutir, estas discusiones pueden resultar útiles para mostrar las diferencias en los puntos de vista de cada uno, y finalmente llegar a acuerdos que pueda tener la pareja en común para resolver una problemática que tengan en común de acuerdo a la etapa que se encuentren atravesando (que casa rentar o comprar, como organizar la casa en donde vivirán, cuántos hijos tener, quiénes los visitarán, quien podrá tener capacidad de decisión dentro del matrimonio, como educar a los hijos en la niñez, la adolescencia y la adultez, solo por mencionar algunos).
En pocas palabras, las diferencias y discusiones dentro de la pareja, no necesariamente tienen una connotación negativa, pueden resultar útiles y en general, aportar a la relación la solución de un problema que, en algunas ocasiones, no es para nada sencillo de resolver.
Se vuelve un problema cuando no se logran acuerdos
Sin embargo, cuando el desacuerdo permanece, empieza a generarse el conflicto, ya sea porque la situación en sí misma se ha vuelto algo realmente complejo, sea porque alguno de los dos se ha sentido infravalorado en su opinión, porque alguno siente que hay situaciones del pasado que no se han resuelto y es importante decirlas, porque alguno de los dos se siente atacado y siente la necesidad de defenderse, salir de la situación se ha convertido en un reto y la discusión o desacuerdo se ha vuelto un problema más que el tema por el que originalmente inició el desacuerdo.
Y aunque lo aparentemente más útil y que el sentido común nos dicta es adoptar una posición “neutra” o recordar que es un “simple desacuerdo” “dándole espacio a la otra persona para expresarse y explicarle lo sucedido”, esto solo parece incrementar la bronca que siente la otra parte de la pareja, y de ambas partes acaban en el mismo problema inicial.

Algunas parejas, por el contrario, nos han reportado que “no pueden parar de pelear”, iniciando con un pequeño reclamo para finalizar agresiones verbales y en algunos casos, violencia física.

Sea como se dé, en la medida en que este tipo de actitudes se hacen más frecuentes, hace falta cada vez menos para activar una cadena de gritos y agresiones: angustia, bronca, ansiedades, culpa, etc., son algunos de los sentimientos resultantes de cada discusión que siembran el campo para futuros combates.
En este sentido, sabemos por nuestros consultantes, que la gente cercana a la pareja procura decirles que “no es tan importante el cómo discutimos, sino como lo solucionamos”, dado que, en estas situaciones como pareja “tenemos un problema del cual se han vuelto parte”, que, como pareja, también ha habido momentos que ambos han logrado resolver juntos, recursos que están ahí esperando ocuparse nuevamente.
La terapia psicológica como medio de solución
Desde la psicología, antes que todo, reconocemos lo complejo que puede ser en esos momentos hacer un cambio así por la intensidad de las peleas, y es entendible, llevan un tiempo relacionándose así. Además de que parece que eso ya lo han intentado y tampoco parece funcionar del todo. Por ello, cuando la pareja nos consulta en terapia buscamos centrarnos directamente en el problema: específicamente como se están dando las peleas y de qué manera apoyar a nuestros consultantes a relacionarse de una forma diferente con su pareja, saludable y recuperar.

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